Parameters
- 184 pages
- 7 hours of reading
More about the book
Hayek fue un hombre beligerante con sus antagonistas ideológicos. Un hombre enemigo de todo posibilismo, que siempre dio sobradas muestras de poseer una enorme coherencia tanto personal como profesional. Esa coherencia queda reflejada en su enemistad radical y sin matices para con el socialismo, en cualquiera de sus variantes. Y en su amistad para con un cierto tipo de liberalismo, de tintes bastante conservadores. Hasta el final de sus días se mantuvo alejado de los partidos políticos y de las periódicas disputas electorales que aquéllos protagonizaban. Con toda seguridad, era plenamente consciente del impacto que su obra tenía en el escenario de las disputas políticas cotidianas. No se trataba, ciertamente, de un impacto aleatorio, sino que era el fiel reflejo de la posición del autor en el entramado de las ideas políticas de nuestro tiempo. En realidad, ni celebró el empleo que Churchill hizo de sus textos, ni se jactó de las conexiones existentes entre sus tesis y las políticas auspiciadas por Margaret Thatcher. Pero hay vínculos que no se pueden obviar, pese a los esfuerzos desplegados por el propio interesado. Quizá por ello en 1991 recibió la Medal of Freedom, a instancias del entonces presidente de los Estados Unidos, George Bush.
Book purchase
Biblioteca de Historia y Pensamiento Político: Friedrich Hayek, Josep Baqués Quesada
- Language
- Released
- 2005
- product-detail.submit-box.info.binding
- (Paperback),
- Book condition
- Damaged
- Price
- €14.48
Payment methods
No one has rated yet.
- Title
- Biblioteca de Historia y Pensamiento Político: Friedrich Hayek
- Subtitle
- En la encrucijada liberal-conservadora
- Language
- Spanish
- Authors
- Josep Baqués Quesada
- Publisher
- Tecnos
- Released
- 2005
- Format
- Paperback
- Pages
- 184
- ISBN10
- 8430942246
- ISBN13
- 9788430942244
- Series
- Tags
- Historical Themes, Political Science & Politics, Economics, 20th century, Spain, Political Theories
- Description
- Hayek fue un hombre beligerante con sus antagonistas ideológicos. Un hombre enemigo de todo posibilismo, que siempre dio sobradas muestras de poseer una enorme coherencia tanto personal como profesional. Esa coherencia queda reflejada en su enemistad radical y sin matices para con el socialismo, en cualquiera de sus variantes. Y en su amistad para con un cierto tipo de liberalismo, de tintes bastante conservadores. Hasta el final de sus días se mantuvo alejado de los partidos políticos y de las periódicas disputas electorales que aquéllos protagonizaban. Con toda seguridad, era plenamente consciente del impacto que su obra tenía en el escenario de las disputas políticas cotidianas. No se trataba, ciertamente, de un impacto aleatorio, sino que era el fiel reflejo de la posición del autor en el entramado de las ideas políticas de nuestro tiempo. En realidad, ni celebró el empleo que Churchill hizo de sus textos, ni se jactó de las conexiones existentes entre sus tesis y las políticas auspiciadas por Margaret Thatcher. Pero hay vínculos que no se pueden obviar, pese a los esfuerzos desplegados por el propio interesado. Quizá por ello en 1991 recibió la Medal of Freedom, a instancias del entonces presidente de los Estados Unidos, George Bush.



